La Ruta del Barro: Cuando lo esencial se hace visible a los ojos - TodoParaViajar
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04 de Enero de 2013
La Ruta del Barro: Cuando lo esencial se hace visible a los ojos
Recursos básicos que vienen de la propia naturaleza se mezclan y adquieren nuevas formas. Vestigios de historia, tradición y cultura para vivir a pleno.
La Ruta del Adobe, desde Tinogasta a Fiambalá, 55 kilómetros de construcciones de barro.


Por Verónica Luna

Cuando no hay más recursos que los esenciales es el momento de aplicar el ingenio. A veces prima la funcionalidad, y, si se puede, la creatividad. Algo de eso ocurre con los destinos cuyas construcciones realizadas en barro atraen la atención de turistas.

Catamarca, la ruta del adobe

Al borde del macizo montañoso más importante del continente, entre las localidades de Tinogasta y Fiambalá, un paisaje rodeado de cerros y un cielo celeste intenso, invita a recorrer un trayecto de 55 kilómetros por viejas costumbres.

El espíritu de las tradiciones de antiguas civilizaciones pervive en las construcciones realizadas a la usanza de antaño. Ladrillos de barro, paja y estiércol secados al sol fueron los cimientos de casas bajas que sirvieron como refugio a la intemperie climática. Pequeños poblados que mantienen viva la riqueza cultural como guardianes de un gran tesoro. La llamada Ruta del Adobe muestra algunas de esas casonas, iglesias, oratorios que permanecen en pie a pesar del tiempo y las condiciones climáticas y geográficas.  Algunas imágenes religiosas que se conservan en su interior fueron traídas del Alto Perú y tienen un gran valor histórico-cultural.Ruta del adobe

Como si hubiera permanecido dormida largo tiempo y se despertara fresca luego de una reparadora siesta, Catamarca descubre a los ojos propios y ajenos, que tiene un valioso acervo en sus entrañas. El color terracota de sus fachadas, la simpleza de las construcciones, le dan un aspecto llamativo. La quietud del entorno, el andar cansino transmiten la sensación de un tiempo que no transcurre.

La ciudad de Tinogasta, a 280 kilómetros de la capital provincial de San Fernando del Valle de Catamarca, marca el inicio del recorrido. Una de estas construcciones, a dos cuadras de la plaza principal, es un hotel boutique. Luego, siguiendo por la ruta nacional 60 se llega a El Puesto, lugar en el cual se encuentra el Oratorio de los Orquera, que data del siglo XVIII.

Avanzando un poco más, en La Falda, está la Iglesia de Andacollo, un reducto con líneas de estilo neoclásico, molduras talladas en cemento y cal. También están el Monumento Provincial Mayorazgo de Anillaco y la Iglesia Nuestra Señora del Rosario cuyos pisos son de tierra y sus techos de caña y barro.

Los restos de un asentamiento indígena, conocido como “pueblo de los grandes adivinos” o “unión de los pueblos”, sobreviven en Batungasta. Allí, las huellas de las culturas originarias datan del siglo XVIII, aunque se estima que podrían ser anteriores. El lugar era un centro religioso y de intercambio de bienes.

El punto de cierre de la Ruta del Adobe es Fiambalá donde se visitan la Iglesia de San Pedro, que conserva rasgos de la arquitectura colonial, declarada Monumento Histórico Nacional, y la Comandancia de Armas.

Una vez finalizado el recorrido, una opción es continuar hacia el Paso Internacional San Francisco. En el camino se pueden observar parajes con fauna autóctona y gran belleza paisajística.

Shibam, la ciudad de los rascacielos

En la región central de Yemen, la llamada “Manhattan del desierto” se erige orgullosa con sus construcciones de arcilla y arena. Shibam, la ciudad conocida por sus rascacielos de barro, alberga alrededor de quinientos edificios que pueden alcanzar unos ocho pisos y varias mezquitas. El Shibam, Yemen, ciudad de los rascacielos de barroconglomerado tiene calles estrechas y recorrerlas, es como transitar unos cuantos siglos de historia.

Colombia, artesanías de barro

El departamento de Tolima, en Colombia, tiene también su propia ruta del barro. En este caso se trata del conjunto de localidades como La Chamba, Chipuelo, El Colegio en las cuales se destaca el trabajo de artesanos que moldean objetos en barro de color negro. Antiguamente, estos cacharros y utensilios eran realizados como ofrenda para los dioses.

La alfarería es la actividad económica más destacada de la región. Con una materia prima simple, los objetos moldeados se terminan de cocinar en hornos también de barro. Normalmente adquieren la forma de elementos típicos de cocina como platos, tazas, bandejas, jarrones.Ruta del Barro Colombia

En La Chamba se realiza tradicionalmente el Festival del Barro, donde se exponen gran cantidad de estos objetos y también se presentan algunas exquisiteces gastronómicas.

Holanda, la experiencia de pisar fuerte sobre el barro

El Parque Nacional más grande de Europa también tiene su ruta del barro, pero esta vez no tiene nada que ver con el modelado a mano ni con artesanías. Se trata de una expedición de aventura que plantea el desafío de atravesar la extensión de barro que queda cuando la marea hace que las aguas del mar de Wadden se retiren.

El terreno es irregular, marcado por bancos de arena, canales y zanjas en las cuales el agua estancada puede llegar a la cintura. Atravesar la extensión lleva a tomar contacto con un hábitat natural en el que abundan cangrejos, caracoles, focas y gran cantidad de aves. Es una zona que es paso obligado en la ruta migratoria que realizan las aves en su desplazamiento hacia el continente negro.

La travesía consiste en hacer el recorrido que conduce hasta el archipiélago de Frisia, conjunto compuesto por las islas Texel, Vlieland, Terschelling, Ameland y Schiermonnikoog, en las que se practica observación de aves, surf, remo, entre otras actividades de turismo aventura. Por sus características, la UNESCO considera a la región como Patrimonio de la Humanidad.ruta del barro, Holanda

La convivencia con recursos básicos lleva a valerse de ellos para darle forma y otorgarle un sentido nuevo a lo que el hombre tiene a su alrededor. El simbolismo religioso, espiritual o cultural es el resultado de la tradición y costumbres que pasaron de una generación a otra. Ya se trate del moldeado artesanal de objetos, la construcción de edificios o pequeños habitáculos, o vivir la experiencia singular de descubrir la belleza natural que hay detrás de la fachada de arcilla, sólo se trata de barro. Suficiente para descubrir que lo esencial sí puede ser visible a los ojos.

¿Alguna vez visitaste alguna de estas rutas? ¿Conocés alguna otra similar? Relata aquí tu experiencia.






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