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20 de Enero de 2014
Más consejos para viajar con niños
Más allá de los consejos dramáticos de muchos es posible viajar con niños. La clave está en no tener miedo y ejercitar la paciencia. Los tiempos tendrán que adaptarse pero la experiencia será inolvidable para grandes y pequeños.


Por Henar Riegas

Cuando tengas niños no podrás viajar. Olvídate de la mochila y de dormir en albergues. Se acabaron los tiempos de improvisar destinos exóticos y fuera del circuito turístico. Ya no podrás  escaparte en mitad del invierno o una semana en primavera, ni tomarte un año para recorrer el mundo. Ahora solo podrás ir a la playa y en verano. Estas son algunos de las sentencias que escuchan muchos viajeros cuando están a punto de ser padres y que, curiosamente, proceden de personas que, si bien sí suelen ser padres, no se caracterizan por ser aventureros o espontáneos trotamundos.

Los padres y las madres educarán a sus hijos como quieran; tener un hijo implica adaptarse a un nuevo miembro en la familia con absoluta dependencia. Sin embargo, en los viajes como en la vida, el niño seguirá el ejemplo de sus papás e incorporará las maneras o las costumbres que se le vayan inculcando. Así que si los padres son viajeros el pequeño viajará. Y si los padres primerizos están deseando mostrarle el mundo a su retoño, que no se asusten, que los niños huelen el miedo y será más difícil. Viajar con niños es posible y no hará falta ni morir en el intento ni colgarse la casa a la espalda para protegerlo.

Como en todo lo demás, para viajar con niños es preciso aplicar el sentido común y mucha calma. Compartimos algunos consejos que aunque parezcan obvios pueden resultar muy prácticos, especialmente para contárselos a las abuelas y contenerles la angustia.

Documentación ante todo. Tu hijo es un individuo. Evita los sustos y hazle el pasaporte en cuanto tengas intención de enseñarle el mundo. Como cualquiera, los pequeños necesitan viajar documentados. Si no lo haces, te arriesgas a tener que volver a casa.

Ejercita la paciencia. Esta virtud servirá no solo para los viajes sino para la vida en general, así que lo más fácil es ponerla en práctica desde el principio. Cualquier viajero que se precie sabe que desesperarse ante cualquier imprevisto empeorará las cosas, por lo que lo mejor es contar hasta diez y entender que dispone de herramientas para solucionar cualquier problema que aparezca en la ruta. Un viaje no es una carrera. No hay que proponerse conocerlo todo en un día. Si tardas más tiempo en llegar a un lugar, recuerda que lo mejor del viaje es el recorrido. Disfrútalo. Tu pequeño lo aprenderá observándolo.

Menos es más. Viajar con poco es esencial para disfrutar el viaje. Hay que liviano de equipaje para que no te condicione el peso. Si tu hijo aprende que no hay que cargar con el armario, será una buena lección para siempre. Piensa que tu criatura es como tú. Lleva prendas frescas y abrigadas de quita y pon. Y para evitar sustos, una pastilla de jabón será la solución perfecta ante cualquier mancha inesperada. El mejor juguete es todo lo nuevo que encontrará allí donde lo lleves. La clave es enseñarle a mirar y ayudarle a entretenerse.

Educar el paladar. La comida es otro elemento clave cuando viajas. Y a los niños hay que enseñarlos a comer, en casa y en lugares remotos. Allá donde vayas habrá niños, por lo tanto se alimentan, por lo tanto, tu pequeño no pasará hambre ni correrá el riesgo de intoxicarse. De todas formas, si no te animas a que pruebe sabores nuevos, siempre habrá frutas y verduras que saciarán su apetito y tu tranquilidad.

La salud es lo primero. Los niños son saludables por lo tanto no salgas de casa pensando que se va a poner enfermo. En cualquier caso, para evitar agobios y porque prevenir es mejor que curar, es conveniente preparar un pequeño botiquín para viajar más tranquilo. Y llevar siempre un repelente de mosquitos. Pero recuerda, si no hay que viajar con la casa a cuestas, mucho menos con la farmacia. El sentido común suele ser un buen aliado también en estos casos.

Conéctate. La familia que se queda en casa puede preocuparse. Para evitar discursos tediosos, aprovecha la era de las comunicaciones y mantén al tanto a los parientes del devenir del viaje, no solo será una manera de dejarlos tranquilos sino que también es la mejor demostración de que estaban equivocados y que se pueden combinar los niños y la mochila. Y para que vean que no mientes, puedes mostrar fotos o compartir anécdotas.

La diversión se contagia. Si tú te diviertes, tu hijo hará lo mismo. Los pequeños observan a los padres y se convierten en un espejo, así que si te notan angustiado tendrán miedo, mientras que si perciben que estáis viviendo una aventura disfrutarán de la experiencia.

Si tú viajas, ellos viajan. Si tienes curiosidad por ver mundo, los más pequeños estarán deseosos de descubrir lugares nuevos. Es posible que tengas que adaptar los tiempos, modificar los ritmos y hacer un hueco mayor en la mochila, pero si quieres viajar con tu hijo, olvídate de los consejos agoreros de los miedosos y ponte en camino. Son muchos los que ya lo están haciendo. 






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