Monasterios de Meteora, cuando el cielo no puede esperar. - TodoParaViajar
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17 de Diciembre de 2012
Monasterios de Meteora, cuando el cielo no puede esperar.
La belleza natural de un paisaje increíble se conjuga con las creencias religiosas. Un espacio de meditación y paz que se encuentra bien cerca del cielo.
Monasterios de Meteora, Grecia.


Por Verónica Luna

Acaso el diseño exótico y exquisito de un paisaje inesperado sea la confirmación de que los milagros existen y se manifiestan con absoluta naturalidad. Un panorama tallado caprichosamente vuelve la vista imponente. Una veintena de rocas con más de 600 metros de altura que se erigen en la llanura de Tesalia, al norte de Grecia, se convierten en un destino bendecido por la gracia todopoderosa, ideal para estar en armonía con el universo.Monasterios Meteora

Algunas creencias sostienen que los riscos donde se instalaron los Monasterios son piedras enviadas desde el cielo para permitirles a los monjes meditar y rezar, de ahí el nombre de Meteora.  Una explicación más científica, señala que las rocas fueron erosionadas por un curso de agua que desembocaba en el Mar Egeo. Luego, por la acción de terremotos que hicieron hundir el terreno, los riscos quedaron al descubierto. Lo cierto es que pocos sitios pueden haber encontrado una disposición tan particularmente divina para permitir la práctica de la oración, la reflexión y el sosiego. Suspendidos en las alturas, los Monasterios invitan al desafío de tocar el cielo con las manos.

Los primeros monjes ortodoxos que llegaron al lugar, lo hicieron hacia el siglo XI. Al principio habitaban cavernas o ermitas. Se dice que habían llegado en busca de paz, luego de soportar persecuciones. El sitio era inaccesible, y daba un marco de aislamiento que aseguraba el retiro y el recogimiento. Más tarde se construyeron los monasterios. Eran en total 24, los que hicieron del lugar, un verdadero centro de espiritualidad. Algunos fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial por el ejército nazi. En la actualidad, el conjunto monacal lo conforman los monasterios de San Nicolás, San Esteban,  de la Santísima Trinidad, Gran Meteoro, Roussanow y Varlaam. En 1988, la UNESCO los declaró Patrimonio de la Humanidad. 

Las ciudades más próximas son Kalambaka, distante a unos 20 kilómetros, o Kastraki donde se podrá encontrar la infraestructura necesaria para la estadía. Desde allí parten los circuitos turísticos que llevan a recorrer este destino mágico.  Además de un paisaje excepcional, se pueden visitar los conventos, en los que se puede encontrar, en el  de San Nicolás, una iglesia de forma cuadrada que cuenta con murales que datan del siglo XVI, mientras que en el de Roussanau hay frescos de la escuela Cretense del siglo XIII. El templo de la Santísima Trinidad, también conocido como de la Transfiguración, es el de más difícil acceso. También cuenta con destacadas pinturas de motivos religiosos. En el de San Esteban, hay un museo que funciona en el refectorio. El Gran Meteoro  es el más grande, está ubicado a 613 metros sobre el nivel del mar. En su interior, se visitan la iglesia, la cocina, el osario, las celdas y dos museos.Monasterios Grecia

El carácter de inaccesible del lugar, al borde de inmensos precipicios,  generó que se desarrollara un sistema de poleas para subir. Esto los resguardaba de eventuales asedios. El sistema fue reemplazado a fines del siglo XIX por escaleras y puentes que facilitan su acceso. Sin embargo, el ejercicio no deja de ser exigente ya que hay que trepar escalones que se vuelven infinitos.

Los Monasterios de Meteora son uno de los atractivos más visitaos de Grecia. La visita requiere del cumplimiento de cierto código de vestimenta. Las mujeres deben estar cubiertas con faldas largas o pantalones y hombros cubiertos, y los hombres deben usar pantalones largos. La mejor época para visitarlos es a finales de enero, principios de febrero y abril.

La conjunción entre la vida religiosa y el llamativo paisaje que circunda a los Monasterios de Meteora despiertan la suficiente curiosidad como para dejarse tentar por el desafío de conocer un destino excepcional. También es una excusa ideal para encontrar el sosiego, y entregarse a la paz espiritual que el ambiente monacal propicia. Finalmente, es un argumento válido para que si la montaña no va al turista, el turista puede ir a la montaña, estar bien cerca de El Creado, y aunque sea por un momento, tocar el cielo con las manos. 

¿Alguna vez visitaste este lugar? Relata aquí tu experiencia.







Ver Monasterios de Meteora en un mapa ampliado

 


 






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