Por Celeste Ortiz
Mi sueño (como el de muchos) siempre fue conocer Grecia, por eso hace un tiempo con mi marido empezamos a organizar este maravilloso viaje, con todo lo que ello implica. Lo más difícil fue decidir qué lugares visitar, Grecia es un país tan maravilloso y con tantas islas que cuesta elegir.
Finalmente optamos por un viaje variado: 2 islas del norte, Atenas y 2 islas del sur.
Del norte visitamos Skiathos y Skopelos (escenarios de la película Mamma Mía). Lo que más nos impactó de estas islas fue la abundante vegetación que provocaba un maravilloso contraste entre el verde de los árboles (pinos y olivares) y el azul del mar Egeo. El agua es completamente cristalina y es habitual que cuando uno se da un chapuzón lo acompañen peces que siempre andan alrededor.
Al sur visitamos, como no podía ser de otra manera, las famosas Mykonos y Santorini. Allí el paisaje fue bastante distinto a lo que habíamos visto en el norte, el terreno es completamente árido, seco y rocoso, y la vegetación brilla por su ausencia. Pero las casitas blancas con ventanas y puertas azules y los maravillosos atardeceres, le daban un hermoso toque de película.
Atenas nos pareció una hermosa ciudad, tranquila y pintore
sca para recorrer y deleitarse con su arquitectura antigua tan bien cuidada y mantenida. La visita a la Acrópolis fue INCREIBLE! Simplemente nos dejo sin palabras…
Puedo afirmar que las playas son increíbles, los paisajes de postales, la comida súper rica y natural y los griegos personas alegres y muy amables.
Para finalizar, lo único que puedo decir es que espero poder volver algún día porque fue sin dudas “la mejor experiencia de nuestras vidas”.