Se llega a ella continuando la ruta que lleva a Bariloche 85 km más hacia el norte. Siempre habíamos pasado de largo, ya que después de conocer el Camino de los Siete Lagos y la ciudad de San Martín de los Andes (que se encuentra si se siguen 120 km por la misma ruta), pensábamos que no había nada mejor en cuanto a belleza andina fuera de nuestra provincia. Claro, eso fue antes de conocer la Villa.
Fuimos a comienzos de noviembre. A unos kilómetros de haber dejado atrás Bariloche comienzan a aparecer flores a los costados del camino. A medida que nos acercábamos a la Villa ya las flores se convierten en enormes manchones amarillos de retamas y de gamas violáceas y rosadas de los lupinos. En las laderas de las montañas, salpicadas por todas partes, rompiendo el manto verde de la flora autóctona, las rojas manchas de los notros en flor.
Villa La Angostura es una aldea de faldeo de montaña, enclavada en la orilla norte del Lago Nahuel Huapi. Está rodeada de lagos, montañas y bosques de cipreses, cohiues, ñires, cañas colihue, radales y muchas otras especies más.
El paisaje es de una belleza espectacular y por suerte la mano del hombre aún no ha dejado su huella. Y es intención de los pobladores que la deje lo menos posible, ya que hay muy estrictas políticas de urbanización. Dejando de lado el sector comercial, asentado en lo que se llama El Cruce (la intersección de la ruta de los Siete Lagos con el camino a los dos puertos sobre el lago), el pueblo se desarrolló a lo largo de la orilla del Nahuel Huapi, desde Puerto Manzano (el paraje más bello del lugar) hasta el lago Correntoso, el segundo de los Siete Lagos.
La Angostura debe su nombre al pequeño istmo donde nace la Península Quetrihué, de 12 kilómetros de largo. Allí están los edificios históricos y la entrada al Parque Nacional Los Arrayanes. A 10 km se encuentra el empalme de la ruta que lleva a Chile, a través del Paso Cardenal Samoré.
Los hoteles y cabañas se han establecido en lugares escogidos por su vista imponente, generalmente a orillas del lago y como perdidos entre la exuberante vegetación. Los edificios son de magnífica y original arquitectura, construidos en piedra, madera y vidrio, identificados con el paisaje. No se ve el cemento.
Las políticas de conservación de la flora nativa son muy estrictas, tanto en lo que hace a la recuperación con creces del desmonte para la edificación como a la lucha para la eliminación y la propagación del pino, intruso en la región.
Se puede decir que, además de las bellezas naturales del lugar, otro punto característico es su arquitectura. Bajo un estilo alpino, en la localidad rige un conjunto de normas de edificación que le garantizan un estilo arquitectónico singular: las edificaciones deben llevar en su gran mayoría elementos existentes en el lugar, tales como madera y piedra. No se observan altas edificaciones y, en general, las construcciones están limitadas a una altura de dos o tres pisos, dependiendo de la zona.
En el mes de febrero se realiza la Fiesta de los Jardines y la elección del mejor, actividad destinada a promover el embellecimiento urbano de la localidad, con el cuidado y arreglo de jardines, tanto de viviendas particulares como de comercios, establecimientos hoteleros, cabañas e instituciones.
En los últimos años Villa la Angostura ha crecido gracias a sus principales atractivos: la naturaleza, el paisaje, la calidad de servicios, el estilo de vida, los deportes de montaña, el descanso. También ha sido muy promocionada por haber sido escenario de películas y series de televisión o por ser el lugar donde viaja la princesa de Holanda para visitar a su hermano.
Hemos conocido gente oriunda de Buenos Aires que se quedó a vivir allí por seguridad, paz y tranquilidad y también hemos hablado con pobladores que no están muy conformes con el crecimiento de la población, justamente para conservar esa seguridad, paz y tranquilidad que hoy poseen.
Un alto porcentaje de hosterías y cabañas son atendidos por sus propios dueños. Muchos de ellos disfrutan cocinando, ahumando las truchas pescadas por sus pasajeros, compartiendo un café en una charla amena y contando por qué decidieron radicarse allí.
Se come rebien. Nos dedicamos preferentemente a los platos regionales, a base de trucha, ciervo y jabalí. Principalmente los ahumados, de los cuales trajimos unos cuantos frascos comprados en el comercio local. También es muy bueno el chocolate artesanal.
En la Avenida Arrayanes están la mayoría de los comercios, no son muchos, pero sí son muy buenos. Los hay de artesanías, alfajores, chocolates, ahumados y todo tipo de bebidas. La oferta de ropa, zapatos y zapatillas de primeras marcas internacionales es importante, principalmente la deportiva. Los precios no eran muy altos, tanto para comer como para comprar, quizás debido a la época del año en que estábamos, en la que no había masiva afluencia turística.
En la Villa no hay cine ni casino. Cuando hay espectáculos se realizan en el Centro de Convenciones. Hay una Biblioteca Popular y una Feria de Artesanos.
No se puede dejar de ver la Capilla Nuestra Señora Virgen de la Asunción, construida en piedra con techos de pizarra, rodeada de un hermoso parque. En sus paredes laterales se observa un trabajo de cerámica donde hay una descripción de las distintas estaciones del Vía Crucis. Son pequeños paneles en cerámica donde el diseño de las figuras está realizado en sobre relieve, en un diseño impresionista.
Otro lugar que no se puede olvidar es El Messidor, un pequeño castillo de estilo francés, comprado a su dueña original por el gobierno de Neuquén para residencia del gobernador. Messidor es el décimo mes del año en el antiguo calendario francés y significa Mes de Oro, por la época en que se doran los trigales en Francia.
Como salido de un cuento de hadas aparece en medio de un parque de 36 hectáreas, sobre una lomada, a orillas del lago Nahuel Huapi.
La mayor parte de los materiales con los que se construyó fueron importados. Está realizado en piedra labrada, techo de abeto gris imitando pizarra y revestimiento interior de maderas finas. Los torreones, también de piedra, terminan en techos cónicos evocando castillos medievales. La vista al lago es excelente aún desde el jardín. No se permite el ingreso al edificio.
EXCURSIONES:
Bosque de Arrayanes: Primero en todo. Más que una excursión es un símbolo de la Villa. Lugar cumbre de la belleza del bosque andino en el extremo de la Península Quetrihué que conforma el Parque Nacional Arrayanes. Único en el mundo. Se puede llegar a pie, en bicicleta o en catamarán.
Fuimos en catamarán. Salimos desde el Muelle Modesta Victoria ubicado en la Bahía La Mansa, en el catamarán Futaleufú. El lago imponente en hermosura.
La guía nos iba indicando los lugares por los que pasábamos, Bahía Manzano, el castillo El Messidor vislumbrado en las alturas; viendo en medio de los bosques los claros de las casas, hosterías y cabañas, con sus parques y jardines de muchos colores, colgando todo de los faldeos de las montañas. En las orillas y siguiendo a la embarcación muchas aves, los hualas o macáes grandes y las garzas brujas.
El Arrayán es un árbol característico de los bosques de la región andino patagónica y suele crecer aisladamente a orillas de los lagos y ríos. En la Península Quetrihué se encuentra formando un bosque casi puro que abarca una superficie de alrededor de doce hectáreas. El lugar es cautivante, no sólo por su hermosura sino también por la especial sensación de recorrerlo en silencio, disfrutando de los contrastes de luz y la particular armonía de formas y colores. Curiosamente los visitantes cuchichean, no hay gritos ni ruidos, salvo el canto de algunos zorzales y chucaos.
El bosque se recorre sobre un sendero entablonado, para evitar que los visitantes pisen en el suelo los renuevos del Arrayán. Este árbol es de una llamativa belleza; su corteza es de color canela y está cubierta de manchas irregulares blancas; es fría, pero al mismo tiempo, muy suave al tacto. Su altura puede alcanzar los veinte metros y el diámetro de su tronco puede llegar a tener unos cincuenta centímetros de diámetro. Sus flores son blancas. Algunos de ellos tienen más de seiscientos cincuenta años. Otras especies acompañan al Arrayán en este parque: el Palo Santo, el Maitén, el Laurel y el Canelo.
Circuito Angostura: Combina los bellos paisajes con la historia del lugar. Se parte hacia el Río Correntoso, donde se pueden ver las truchas en su hábitat natural, el agua es cristalina y burbujea en los magníficos rápidos. Continuando por el camino de los Siete Lagos llegamos al límite municipal e ingresamos al Parque Nacional Nahuel Huapi. En este lugar se encuentra el desvío de la ruta que conduce a Chile. Continuando por un corto trecho llegamos al Mirador del Lago Espejo donde la vista es magnífica, tanto del lago como del cordón montañoso donde se destaca el Cerro Campana. Se regresa por el Circuito de la Laguna Verde, una Reserva Municipal en pleno ejido urbano, pasando por el istmo de Quetrihué para llegar finalmente a la antigua Villa. Durante el recorrido pasamos por los puertos de Bahía Mansa y Bahía Brava, la seccional de Guardabosques y algunos edificios históricos, símbolos de otros tiempos.
El Circuito ingresa también en el predio de la Residencia El Messidor, símbolo de la arquitectura propia de la época de oro de Parques Nacionales. Luego de pasar por el centro comercial de la Villa continuamos hacia Puerto Manzano, para nosotros el paraje más hermoso del lugar. Bahía Manzano combina paisajes increíbles con casas de arquitectura elegante y moderna, rodeadas de bosques y jardines floridos diseñados con un gusto impecable. No hay nada colocado al azar.
Villa Traful y Valle Encantado: Es una excursión completa al corazón de los lagos. Se llega a una región que presenta paisajes inolvidables, naturaleza en estado puro, sitios arqueológicos y una visita a la auténtica Villa de Montaña, rodeada de bosques y arroyos, con el marco imponente del Lago Traful. Pero antes de llegar a esta villa se pasa por el Mirador del Viento, una pared de origen glaciar que se eleva setenta metros sobre el nivel del lago, permitiendo una vista panorámica excepcional.
El recorrido deja atrás el bosque andino y permite apreciar la transición a la estepa patagónica. En uno de sus tramos pasamos por el Valle Encantado, llamado así por las caprichosas formas del paisaje, producto del vulcanismo y la erosión eólica e hídrica en el valle del Río Limay. Al llegar al valle del Traful se puede observar el fantástico patrimonio cultural de sus restos arqueológicos.
A través de un espectacular desfiladero, tallado por el río en el basalto volcánico, se ingresa al Valle de Cuyín Manzano. Tierras fértiles y un microclima aprovechados para la actividad agroturística y productiva.
Cerro Bayo: Antes de llegar al Complejo de Esquí Cerro Bayo, que está a una altura de casi mil ochocientos metros sobre el nivel del mar, nos detuvimos en un hermoso mirador que nos permitió apreciar el paisaje único del Nahuel Huapi, distinguiendo perfectamente la Península Quetrihué y la Isla Victoria.
También llegamos a la Cascada del Río Bonito por un sendero que atraviesa un magnífico bosque de cohiues. Desde el Mirador de esta cascada se distingue, por los distintos tonos de verde, la distribución de otras especies de acuerdo al nivel en que se encuentran en la montaña: ñires y lengas con un sotobosque de caña colihue.
Al llegar a la base del Complejo (mil metros sobre el nivel del mar) nos encontramos con una parte de los servicios que se ofrecen al turista: alquiler de equipos de esquí, confitería, el edificio del Club Andino y las estaciones de salida de las telesillas que conducen a la parte superior del Complejo. Los más audaces utilizaron la telesilla para lograr la vista total de lo que, indudablemente, es el paraíso andino de Villa La Angostura.
San Martín de los Andes por el camino de los Siete Lagos: Salimos hacia el Lago Espejo, donde se inicia el camino. Por orden de aparición le siguen los lagos Correntoso, Falkner, Villarino, Escondido, Machónico y Lácar. También pasamos muy cerca de otros lagos: Espejo Chico, Traful, Hermoso y Meliquina. Son un recuerdo magnífico que nos dejaron los glaciares, constituyendo uno de los patrimonios paisajísticos más impactantes de nuestro país.
La ruta sorprende a cada paso con más y más bellas vistas de montañas, arroyos, lagos, bosques, silencio. Las sucesivas paradas en el camino, además de permitirnos apreciar la belleza del paisaje también nos permitieron disfrutar del aroma del bosque y oir el rumor de las cascadas.
Llegando al Lago Lácar llegamos también a San Martín de los Andes, ciudad de hermosos bulevares cuya arquitectura combina la tradición de la madera con un diseño moderno y funcional. Luego de almorzar allí y hacer un breve recorrido por la ciudad hicimos el Circuito Mirador Arrayán, con fantásticas vistas del Lago y el Complejo de Esquí Chapelco, uno de los más modernos de Latinoamérica.
Actividades deportivas: La más importante es la pesca. Desde siempre la región es el destino de pescadores de todo el mundo que son atraídos por las excepcionales truchas del Nahuel Huapi.
Las cabalgatas, travesías en kayak, Rafting, trekking, escalada y rappel, snorkelling y cuatriciclos, están organizadas y conducidas por guías experiementados.
Estas actividades se desarrollan en lugares como los faldeos del Cerro Belvedere, el Mirador de los Dos Lagos (Correntoso y Nahuel Huapi), Bahía Kraft, Río Bonito, Bahía Ezequiel Bustillo, la Isla de la Guardia Mayor, Bahía Manzano, Parajes Villegas y El Manso, Cohiue El Abuelo, Brazo Última Esperanza, Mirador de la Cascada Inacayal, Arroyo Las Piedras, Río Pantojo, Cascadas Santa Ana y Dora con su caverna, Cajón Negro y faldeos del Cerro Bayo.
Complementado los servicios al turista, hay varias agencias de alquiler de autos y de veleros.
La Villa posee una completa estructura de servicios donde hay de todo, para todos los gustos y para todos los bolsillos.
Visitar Villa La Angostura es una experiencia inolvidable, un destino turístico de excelencia para disfrutar todo el año.