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06 de Noviembre del 2010

NAVIDAD EN EL DESIERTO





Navidad en el desierto


Siempre pensé que los viajes se viven tres veces: cuando los soñamos, cuando los vivimos y después  todo el tiempo que nos lleva recordarlos y compartirlos.


Así,  antes de diciembre de2008 decidimos viajar hacia una navidad distinta, lejos del ruido y de los formalismos.


El Desierto de Atacama fue un sueño planeado y una realidad insospechada vivida intensamente.


Salimos desde Santa Fe apenas terminadas nuestras actividades de un año largo, hacia un Tafí del Valle  cargado de delicias para la vista y el paladar, al amanecer siguiente entre las nubes espesas partimos a Cafayate, donde otros sabores  y una conjunción de pasados y presentes , nos maravillo la siesta.


Nuestro próximo destino fue Humahuaca, donde el tiempo no ha llegado,  los lugareños conservan su idiosincrasia y cuidan férreamente sus tradiciones, llegar y vivirlas junto a ellos durante 3 días fue una experiencia extraordinaria.


Temprano, el 21 de diciembre partimos hacia Chile y resulta que no existen palabras tan enormes que alcancen a describir la inmensidad con que abruma la naturaleza, cruzar los Andes, caminar los salares, girar en redondo y ver más y más majestuosidad, me hace invitar a vivirlo, a sentir lo que sentí.


Subimos y subimos por rutas excelentes, cruzamos la frontera y llegamos a San Pedro de Atacama, deténganse en ese nombre, guárdenlo en su memoria para que ella lo haga su próximo destino.


Llegamos a la  aduana  y el panorama que se mostraba a nuestros ojos casi  nos desoló… ¿dónde vinimos? , luego de los trámites nos dispusimos a entrar con el coche al pueblo… primera sorpresa nos informaron  que al pueblo se entra caminando…


Y caminamos a un sueño escondido, como un cuento de adobe, los frentes bajos, simples, rústicos, y un interior de cada uno delos cientos de pubs de maravilloso buen gusto y calidez que invitaba a quedarse, a charlar, a  compartir exquisiteces.


Un pueblo,  un oasis de  culturas diferentes,  visitado por amantes del buen gusto y la naturaleza, perdido en un entorno imponente: lagunas de un azul profundo pobladas de flamencos, desiertos gigantes de sal reflejándonos el sol, Cascadas de agua caliente en las termas en  Puritama, los Geysers de Tatio… Cómo poner en palabras tantas experiencias, tantos escenarios naturales que embargan el alma, invitando a respirar hondo y disfrutar.


Los invito a ver con la mirada plena tanta tanta maravilla.


Clarisa Pavletich

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