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04 de Noviembre del 2010

PARQUE LURO - CIERVO COLORADO - LA BRAMA








PARQUE LURO


CIERVO COLORADO - LA BRAMA – UN ESPECTACULO DIFICIL DE OLVIDAR


 


El sol ya tiñe el horizonte con un color rojizo, comienza a refrescar levemente, los treinta grados de temperatura de la tarde van quedando en el olvido. Algunos bramidos cortan el silencio y la ansiedad se apodera de nosotros. El guía da la voz de alerta y comienza a repartir binoculares, el silencio es intenso debajo del bosque de caldén, sólo interrumpido por los últimos trinos de la tarde. El avistaje de ciervos comenzaba a ser un éxito. La brama estaba en marcha. Se alcanza un avistadero, estratégicamente ubicado, que permite apreciar toda la flora y fauna típica del monte pampeano; con los últimos vestigios de luminosidad, un enorme ciervo colorado, sale de la espesura del bosque de caldenes para comenzar a formar su harén.  A unos cien metros se alcanza a divisar un grupo, en un descampado, libre de caldenes, el macho bravío brama, intenta que las hembras no se dispersen, son cerca de veinte, corre a su alrededor hasta juntarlas y se separa unos metros. Un poco más allá otro macho imita la escena. Y más allá hay otro y otro.


Oriundo de Europa, el ciervo colorado, fue introducido a principios del siglo pasado, cuando el Dr. Pedro Luro trae de los  Cárpatos treinta ciervos decidido a crear un espectáculo que lo había impresionado en Europa: la caza del ciervo rojo con batidores, jaurías, toques de trompeta y trajes de vivos colores.  Fueron instalados en un predio de 500 hectáreas (hoy Parque Luro) rodeadas por tejido de alambre enterrado hasta la profundidad de un metro y con tres hileras de alambres de púas en su parte superior, que servían de freno a los pumas acechantes desde los matorrales vecinos y a los furtivos, que siempre existieron. Es como si aquellos ciervos hubiesen llegado a la tierra prometida y se reprodujeron con fuerza, y hoy, por su abundancia y vigor constituyen la atracción turística que lleva hasta esa provincia a cazadores de todo el mundo.


Son animales astutos, salvajes, evasivos, con vista, olfato y oídos muy desarrollados, que les permite ser cautelosos. De adultos tienen una alzada de aprox. 130 cm, una longitud de 220 cm., y un peso aproximado de 150 a 250 kg.  De hábitos nocturnos, durante la mayor parte del día se los encuentra en los lugares reparados del monte. También están activos en horas tempranas de la mañana.


Durante los meses de marzo y abril, el «Rey del Monte», el ciervo colorado, siguiendo su instinto reproductivo deja la profundidad del caldenal y se muestra en todo su esplendor para aparearse con las hembras, formar su propio harén y asegurar la perpetuidad de la especie.


La brama es la señal inconfundible. El característico llamado de los machos a las hembras durante esta época de celo. Además, la brama supone una advertencia a los rivales: pero nunca falta un ciervo joven decidido a quedarse con la hembra. Por eso, la resonancia del bramido, seguido del sonoro choque de los cuernos, indicio de que un combate ha comenzado, se torna grave y sugestiva. Es la ley de la especie y así, el Bramido se constituye en un espectáculo fascinante en un escenario natural único.


Esta misma causa, la excitación de los machos producida por la época de celo, definida como la época de la brama, es la que favorece a la actividad del Avistaje, permitiendo una mayor aproximación de las personas a los harenes, situación que resultaría imposible en otras circunstancias.


El Programa de Avistaje es una experiencia apta para todas las edades, muy recomendable para hacer en familia, una verdadera «perla» que la naturaleza ha hecho disponible en la provincia de La Pampa y que está allí, a 20 minutos de distancia desde Santa Rosa para disfrutarla.


Alli se encuentra la Reserva Parque Luro, primer Coto de Caza del país, que perteneció al Dr. Pedro Luro, hoy declarado Area Protegida Provincial por el Gobierno de La Pampa.


El área preserva nuestro típico y único bosque de caldén del mundo, donde se puede escuchar, sentir y percibir la naturaleza en su pura expresión.


En este marco, la observación e interpretación de Ciervos en Brama se constituye en un atractivo turístico único en el país. La reserva está preparada y ofrece la posibilidad de vivir esta experiencia, respetando los límites que la naturaleza impone. Es por este respeto y cuidado hacia el entorno que se han construido avistaderos y senderos estratégicamente ubicados y mimetizados con el ambiente.


La práctica del avistaje constituye un atractivo único para aquellos amantes de un turismo diferente, donde la naturaleza con sus misterios insondables es la protagonista que nos cautiva y nos hace comprender la pequeñez de los humanos. Nos vamos de Parque Luro satisfechos de haber presenciado el mejor de los espectáculos, que difícilmente vayamos a olvidar.


OSVALDO CAMPANARI


VISION PAMPEANA

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