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Puente de Oro
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Sin duda, el puente más impresionante y espectacular que conozco es el Golden Gate. Ya cuando ingreso a la ciudad de San Francisco, alrededor de las 18 horas en otoño por la costa este y llegando al extremo norte de la ciudad nos recibe el espectacular Bay Brigde sobre la derecha, todo Iluminado e inmenso, y la espléndida ciudad de las calles empinadas, sobre la izquierda.
Pero el puente más famoso de la ciudad sin dudas es el Golden Gate.
Cuando vas llegando para cruzarlo tengo la sensación de que estas entrando en una historia, de las tantas que vimos en cine o tv; recientes o de tiempo atrás. Cómo no acordarse de las persecusiones por esas calles de un Michael Douglas joven y un maduro Carl Malden. O las entrañables secuencias de Wil Smith y su hijo en la película sobre el emprendedor Christopher Paul Gardner. En fin, llegan a mi cabeza imágenes que tienen que ver con este puente.
Cruzando por el puente, me llama la atención la distancia que existe entre el pavimento y la vereda peatonal, como la de una larguisima bocatormenta. Me imagino que debe servir para el movimiento del puente y que el pavimento no se rompa. Todo el cielo luce encapotado y con nubes amenazadoras de tormenta. Nada de esto empaña mi recorrido por el puente. Lo disfruto sobremanera, tratando de captar todos los detalles de la estructura que pasa por encima de mi cabeza. Confieso que a riesgo de prestar menóss atención a tarea de conducir el vehículo. Pero en fin, trataba de circular lo más despacio que podía para no perder detalle.
Tengo cierta desazón cuando voy saliendo del puente, pero sobre mano derecha ya nos recibe el vista point overlock, donde estaciono, y me dirijo raudamente sobre la baranda de piedra para contemplar la vista de la puente y de la ciudad. La tormenta se cierne sobre mi cabeza y algunas gotas empiezan a caer. Apenás tengo tiempo para algunas fotos antes de la que niebla tape a los edeificios de la ciudad. Pero el puente se nota en toda su extensión. Las fotos del puente se ven excelentes, alguna que otra foto tiene la silueta de la ciudad a través de la espesa niebla que anuncia la inminencia de la tormenta. Es constante el tránsito de vehículos por el puente. Una embarcación cruzá la bahía. No hay tiempo para más, la tormenta se desata sobre nosotros. Cerca hay un colectivo turistico con jóvenes que ingresan apresurados a refugiarse dentro. Otros como Yo, nos refugiamos en la galería que forma las oficinas de información y servicios del lugar, para contemplar un poco más el puente, antes de emprender el regreso.
Cruzo el puente de regreso con una tormenta incesante que no permite disfrutar el paseo ya que debo prestar más anteción al manejo.
Sin dudas una experiencia increíble y recomendable para todo persona.
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