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Varadero (Cuba), Paraíso terrenal
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Afortunados en sorteo Copa Airlines y Oficina de Turismo de Cuba, del 25/08/11, volamos estupendamente el 20-10-11 regresando el 03/11/11. Todo fue excelente y lo más conmovedor y maravilloso, dentro de tantas satisfacciones, fue la ternura y el cariño recibido de esa población única. ¡Cuantas atenciones y "mimos" recibimos!, Hacía 13 años que no visitábamos Cuba y la hallamos más hermosa que nunca. Además de Copa y la Cadena Iberostar colaboró generosamente con los transfer Habana-Varadero y viceversa, Tip Travel Bureau. Lás múltiples actividades que desarrolla para sus huéspedes el Iberostar Playa Alameda Varadero, nos privó de recorrer las adyacencias. A la mañana un completísimo desayuno buffet tienta y desde primera hora en la playa actividad física orientada por profesionales y a continuación entretenimientos y juegos atrapantes. Luego el aperitivo o la copa de exquisito champagne español en cualquiera de sus suntuosos salones. Y llegada la hora del almuerzo ¡qué restaurante temático elegir! Aunque la opción del bufette es altamente tentadora por la asombrosa variedad de manjares que incitan a probarlos todos, aunque sea en pequeñas porciones. Es de destacar que el régimen es all inclusive con todas las bebidas como vinos y fresquísima cerveza tirada por expertos. Y las mesas de postres! un verdadero despropósito. La tarde transcurre parsimoniosa con diversión al aire libre y el disfrute de esa playa increible, amplia, de olas mansas, con una profusión de hamacas como nunca observamos en otros establecimientos. El bar de playa activo, con la atención simpática y afable de común a todo su maravilloso personal. Y luego de la reparadora ducha, la música en vivo con distintos conjuntos, bajo las estrellas saborenado algún buen cóctel. Y luego, ¡a cenar!. Otra verdadera fiesta para el paladar. Y la frutilla del postre: el espectáculo en el Teatro al aire libre, con shows, cuerpo de baile que ofrece bailes tradicionales e internacionales y orquesta en vivo, siempre atendidos por los diligentes camareros y sus estimulantes tragos. Los más guapos, a la disco y nosotros a la muy confortable habitación. Así disfrutamos de increibles catorce días. Ahora, nobleza obliga,. ¡a vender Cuba!
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