16 de Abril de 2012
El chocolate, el mejor guía de turismo
¿Por qué no ceder el control al niño interior y visitar las chocolaterías más famosas del mundo? Después de todo, las calorías se queman recorriendo la ciudad.

Por Karen Kesselbrenner
Con cuentos de glotonería como “Hansel y Gretel” y “Charlie y la Fábrica de Chocolates”, ¿cómo es posible no desear chocolates desde pequeños? Salvo aquellos raros especímenes que declaran no gustar de las maravillas que posibilita el cacao, todo goloso podrá hacer de su viaje a las tiendas de chocolate más emblemáticas del mundo una visita a la Tierra Prometida (o la “Ciudad del Pecado”, dependiendo de con cuánta culpa coma).
LA MAISON DU CHOCOLAT: JUGAR EN LAS GRANDES LIGAS
En París, el cacao se transforma en haut chocolat. Este dulce escapa a la sofisticación francesa. La visión del vasco Robert Linxe era compartir sus conocimientos en la materia y no rendirse hasta alcanzar la perfección. El vanguardista inauguró su tienda dedicada únicamente al chocolate en una época en la cual el consumo de este producto estaba mayormente relegado a la Navidad y las Pascuas.
La influencia de La Maison du Chocolat, nacida en 1977, trasciende las barreras de la gastronomía. Ejemplo de esto es el conejo de pascuas decorado con diamantes que se exhibió en la sede londinense de la casa en el año 2006. http://www.lamaisonduchocolat.com/en/index.php#/home
SACHER Y SU ENCANTO VIENÉS
Un buen pastel puede ganarle fama a un hotel más allá de sus fronteras. Esa fue la clave del éxito del Hotel Sacher, en la capital de Austria.
Desde 1832, la mermelada de durazno es uno de los componentes más importantes de la receta secreta que se sigue hasta hoy en día en la cocina del hotel. Su cobertura de abundante chocolate amargo estimula el paladar de los más refinados.
La variedad de dulces se amplió y la confitería del recinto convoca a los amantes de la gastronomía más exigentes tanto para degustar las delicias in situ como para comprar los regalos empresariales y souvenires más especiales.
Su característico pastel incluso apareció en el libro Guinness de los récords en 1998, cuando los chefs prepararon una unidad de dos metros y medio de diámetro. http://www.sacher.com/en-original-sacher-tart.htm
ISRAEL MANA LECHE, MIEL… Y CHOCOLATE
“No se trata sólo del sabor. Es un símbolo de los diferentes aspectos de nuestras vidas: el romance, la sensualidad, la decadencia”, así definen el poder de sus dulces Max Fichtman y Oded Brenner, los fundadores de Max Brenner.
Con el slogan “los chocolates del hombre calvo”, empezaron con una tienda en Ra’anana, en el centro de Israel, vendiendo productos caseros, para luego abrir sucursales en Estados Unidos y Australia. Y se aseguraron de que lo que lleve su marca sea una fiesta para todos los sentidos con el desarrollo de una línea de spa. Un detalle: aquellos que sólo consuman alimentos kosher pueden satisfacer sus necesidades de azúcar con estos chocolates. http://shop.maxbrenner.com/
“DEJÉ MI CORAZÓN EN SAN FRANCISCO” (JUNTO CON MI MEDIDOR DE GLUCOSA)
Alcatraz, los tranvías y el puente Golden Gate son algunos de los emblemas de San Francisco, California. Pero nadie puede decirle adiós a la ciudad que se quedó con el corazón de Tony Bennett sin degustar los chocolates Ghirardelli.
La segunda compañía de su tipo más antigua en Estados Unidos nació en 1852, cuando el italiano Domingo Ghirardelli llegó al país tras su paso por Uruguay y Perú, donde perfeccionó el arte de elaborar dulces con cacao. La tienda original está en la plaza que lleva su nombre y atrae a cientos de miles de turistas al año.
Imperdible para los viajeros de otoño: tomar una taza de chocolate caliente mientras se ven caer las hojas de los árboles. Un mix de sensaciones que valen más que cualquier foto.  http://ghirardelli.com/
LA OLLA DE COBRE: CHOCOLATE A LA CRIOLLA
Argentina no sólo atrae a los interesados en el tango y la carne, sino que su cultura gauchesca es uno de los factores más pintorescos a los ojos extranjeros. En San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires, además de disfrutar del campo argentino y sus costumbres, se pueden comer algunos de los chocolates y alfajores más deliciosos del país.
La Olla de Cobre es una visita obligada para todo aquel que pase por este pueblo. La empresa familiar deleita a sus clientes con su chocolate caliente y sus recetas para convertir al cacao en suculentas tabletas, huevos de pascua y otras delicias. Combinado con su dulce de leche, los alfajores dejan a quienes los consumen listos para la siesta.
Siempre especial e internacionalmente deseado, vale la pena seguir la ruta del chocolate. Un dulce camino a la perdición. http://www.laolladecobre.com.ar/


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