20 de Junio de 2012
Mundo Bizarro
Las costumbres más exóticas pueden derivar en celebraciones muy particulares. Arraigadas en tradiciones populares, los festivales combinan sorpresa y diversión.

Por Verónica Luna
Un mundo de sensaciones diversas queda expuesto frente a la magia, alegría y diversión que se libera en cada acontecimiento folclórico. Las raíces culturales que emergen de los hábitos populares se extienden a través del tiempo hasta convertirse en rituales que convocan a públicos propios y foráneos. Un convite de experiencias inusitadas que asombra por su particularidad.
El viajero puede ser sorprendido en cualquier lugar del mundo con una ceremonia exótica como protagonista. Aunque también puede planificar ese encuentro y prepararse para participar de una vivencia única.
Festival de los monos
De paseo por Tailandia, un combo de naturaleza y cultura puede ser una asombrosa aventura. Una interesante excursión conduce a recorrer los 150 kilómetros que separan a Bangkok de Lopburi, conocida como la ciudad de los simios. En ese lugar, los edificios y monumentos conforman el patrimonio que tiñe la atmósfera con una fuerte impronta histórica. Los monos son habitantes tan típicos que acabaron por convertirse en verdaderos símbolos. Para homenajearlos, cada año, durante el primer domingo de noviembre, se celebra un banquete en su honor. El templo antiguo de Phra Prang Sam Yod, es un atractivo turístico que invita a viajeros de todo el mundo a compartir la singular ceremonia.  Más de cuatro toneladas de frutas y hortalizas son especialmente servidas en honor a los monos. El buffet  comenzó a realizarse para llamar la atención del público, sobre todo como una manera de promover el turismo. Tanto se afianzó en la población la costumbre, que ya forma parte de la idiosincrasia del lugar. Los monos, agradecidos.
La fiesta del barro
La esencia de la niñez aflora con energía durante el festival de barro de Boryeong, Corea del Sur. Más de dos millones de personas se congregan para rendirle tributo al barro. Durante una semana, en el mes de julio, el público de distinta procedencia se entrega al espacio lúdico que ofrece el lodo, ya sea en intrincada lucha libre o disfrutando de los fuegos artificiales que iluminan la noche o los espectáculos musicales que tienen su escenario en la playa. 
La ocurrencia de llevar a cabo un festival en el cual el público juegue y se divierta hasta terminar absolutamente embarrado surgió a partir de las propiedades minerales del barro. Teniendo en cuenta las virtudes de su composición, se elaboraron productos cosméticos típicos de la ciudad, pero no tuvieron éxito hasta que como estrategia de marketing se organizó el festival. “El festival es una excelente oportunidad para aquellos que deseen disfrutar de la cultura coreana y adquirir productos cosméticos naturales de alta calidad”, declara Lee Yu Jin, miembro del comité organizador del evento.
La primera edición se llevó a cabo en 1998, y desde entonces ha ido incrementando su nivel de convocatoria.Su principal éxito consiste en que a partir de las ganancias generadas, contribuyó al progreso y desarrollo de la economía regional generando más trabajo para la comunidad. 
A rodar el queso
La colina Cooper, próxima a Gloucester, Inglaterra, es la plataforma de lanzamiento de una horma de queso. Mientras la pieza rueda cuesta abajo, se desata una competencia en la que los participantes corren tras el queso. El que lo alcance, se lleva el producto lácteo como trofeo. Así es el Cheese Rolling at Cooper´s Hill, es decir, el Festival del Queso Rodante. El particular evento concentra gran atención entre los medios de comunicación de todo el mundo, sobre todo porque suele haber algunos heridos a causa de lo empinado de la colina y la gran cantidad de competidores. Se desconoce ciertamente cuál es el motivo que dio origen al festival aunque se cree que se realizaba para celebrar la primavera. Las primeras crónicas datan de 1836. Desde 1884, se desarrolla anualmente en los últimos días del mes de mayo. 
También durante el mes de mayo, pero en el pueblo inglés de Coxheath, se desata una guerra de pasteles con crema. Como en los gags en los que los personajes de las comedias se arrojan tortazos, los participantes del evento se divierten tratando de acertar el tiro en la cara de un oponente. El primer festival se desarrolló en 1967 con el objetivo de reunir fondos para la construcción del edificio del Concejo local. Tan divertida fue la propuesta, que el pueblo adoptó la festividad como propia.
Me importa un rábano
Tantas veces menospreciado, el rabanito encontró el lugar en el mundo donde es revalorizado y casi endiosado. El estado mexicano de Oaxaca, durante las celebraciones navideñas, es el territorio donde la imaginación se traduce en tallas y esculturas realizadas sobre la hortaliza. Principalmente se destacan las de motivos religiosos, aunque la creatividad parece no tener límite sobre la geografía del rábano y las creaciones resultantes son muy variadas y de diversos tamaños. Cada 23 de diciembre, desde 1897, se realiza la exposición de las obras, muchas de las cuales resultan verdaderamente asombrosas. 
Cuando las esposas son una carga
Sonkajärvi (Finlandia), fue la primera sede donde se desarrolló la competencia de carga de esposas. Según las tradiciones populares, cuando los hombres querían cortejar a las mujeres, las tomaban, y huían llevándolas a cuestas. Con el tiempo, se convirtió en deporte en el cual los hombres corren por una pista de 253 metros, con obstáculos, llevando consigo la carga de su esposa, cuyo peso no debe ser inferior a 49 kilos. El ganador, obtiene como premio tanta cerveza como peso tenga la mujer. Otros destinos como Wisconsin y Michigan, replicaron el evento. En Estados Unidos, la competencia se realiza en el mes de octubre. Sin embargo, el campeonato mundial sigue teniendo su sede en Finlandia. Además de premiar al que realice la travesía en el menor tiempo, se otorgan galardones a la pareja más divertida y los mejores vestidos. 
Las particularidades de cada región se ponen de manifiesto en expresiones culturales tales como las festividades. Participar de estos eventos, ayuda a conocer la esencia de las tradiciones y compartir la riqueza del acervo popular, sus ritos y convicciones. Merodear el mapa de experiencias exóticas y divertidas, puede ser una interesante excursión hacia el descubrimiento de un  auténtico e imperdible universo bizarro. 


¿Alguna vez estuviste en alguno de estos festivales o en otros parecidos? Cuéntanos aquí tu experiencia.


Más información en:
Oficina de Turismo Tailandés
Festival del Queso Rodante
Organización de Turismo de Corea (Fotos Festival del Barro)

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