01 de Marzo de 2017
Ruanda: La vida salvaje en la tierra de las mil colinas
Hogar del Gorila de Montaña, una de las especies animales más amenazadas en la actualidad, este pequeño país africano ha dejado atrás una época de oscurantismo para transformarse en un destino único e incomparable para ver vida salvaje.


Por: Sebastián Abeliuk, Soltar Cabos Comunicación



Ruanda es un país ubicado en el centro de África conocido mundialmente como la “tierra de las mil colinas”, debido a su geografía algo alocada gracias al terreno constantemente montañoso de este pequeño país. Viajamos en esta ocasión junto al tour operador local Hermosa Life Tours and Travel, con quien conocimos la hospitalidad de la gente, la cultura, la seguridad y, en especial, los safaris que caracterizan a Ruanda y que lo hacen ser tan único en un continente que es enormemente rico en materia de vida salvaje. Por ello, queremos compartir la experiencia en cada uno de los tres parques nacionales que son la bandera de este país y que atraen cada año cientos de turistas.

Compartiendo una hora con la familia Isabukuru

Muchos lo consideran el mejor día de sus vidas, y no están lejos de tener razón. Hemos de confesar que la emoción de levantarse temprano para hacer un trekking hasta las entrañas de la selva y ver, allí, al gorila de montaña, es una de las actividades turísticas que hay que hacer al menos una vez en la vida, más aún cuando se sabe que tan solo quedan 900 ejemplares en todo el mundo.

Alojamos la noche anterior en Red Rocks, un campamento-hostal muy cercano a Musanze, la ciudad más cercana al parque nacional Los Volcanes, un entorno natural que comparten Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo. A las 7 de la mañana arribamos a las oficinas centrales de la Rwanda Development Board, la entidad a cargo del desarrollo turístico. Allí tomamos un café y recibimos las instrucciones previas a nuestro safari, además de conocer al grupo humano con el cual haríamos la ruta. La familia de gorilas que vamos a visitar lleva por nombre Isabukuru, un grupo compuesto por 19 integrantes.

El parque nacional Los Volcanes (VNP) está localizado en la provincia del norte en Ruanda, en la cadena montañosa de los Virungas, y es el hogar de un tercio de los gorilas de montaña que aún sobreviven en el mundo. Su nombre está enmarcado por el paisaje verde y montañoso que sirve como hogar para cinco imponentes volcanes: Bisoke, Gahinga, Muhabura, Karisimbi y Sabyinyo. Es, sin duda, el número uno de los atractivos de este pequeño país y, por eso, la oficina de turismo RDB lo ha declarado como el epicentro en las tareas de conservación y base para un número importante de organizaciones internacionales que hacen investigación con los primates.

El trekking en el parque nacional comienza en un sector lleno de prados donde se cultiva y extrae piretro (una flor similar a la Margarita) y que cuenta con pequeñas casas de adobe que son el hogar de agricultores, todo ello mientras se disfruta de vistas hacia las cumbres volcánicas de fondo. Tras una hora de caminata en ascenso, el sendero nos guía hasta la intimidad de un bosque húmedo y frondoso, el cual se percibe muy vivo gracias a los cantos de coloridas aves y a los sonidos de las ramas que se quiebran debido al paso de distintas especies de monos.

Tras dos horas de caminata por sobre un camino barroso, pero no muy empinado, encontramos a los trackers, un grupo de personas que dedican sus vidas al rastreo de los gorilas. Cuando se está cerca de los primates se hace necesario dejar de lado mochilas y bastones, los cuales son asociados por estos animales como una posible amenaza. Se nos explica que los más jóvenes del grupo familiar son muy activos y curiosos, pudiendo oler alimentos e intentar quitar bolsos y mochilas.

Conocemos así su comportamiento. Los gorilas son unos de los animales salvajes que resultan ser más amigables con el hombre, pero pueden ser agresivos y cambiar su actitud repentinamente si es que sienten algún tipo de amenaza. Solo estamos autorizados a llevar nuestras cámaras y objetos de valor. A partir de ahí nos dirigimos a ver y compartir con los gorilas pertenecientes a la familia Isabukuru, con los cuales estaremos una hora y donde se nos recomienda mantener una distancia de 7 metros, lo que es muy difícil dado que ellos mismos se acercan a menos de 2 metros de distancia. Si ello ocurre, se debe retroceder muy lentamente y con movimientos suaves. Por ningún motivo hay que correr, en cambio, lo que debemos hacer si un lomo plateado o cualquier miembro del clan se acerca o nos toca, es mantenernos quietos.

Puede ocurrir que los lomos plateados se golpeen repetidamente el pecho. Esto implica un desafío hacia el hombre. De ocurrir, se nos solicita no correr y someternos ante ellos mediante el gesto de agacharnos y no mirarlos a los ojos. Si ello ocurriese, generalmente se detienen ante uno, dan una mirada desafiante y se retiran. Ellos quieren demostrar lo poderosos y fuertes que son.

El regreso se realiza por la misma ruta, con la sensación ahora de haber tenido una de las experiencias más asombrosas con la fauna y la naturaleza africana.

El balanceo de los chimpancés en el parque nacional Nyungwe

Los chimpancés son primates madrugadores. Están activos desde las 5am, motivo por el cual los turistas debemos transportarnos antes del amanecer hacia el parque nacional Nyungwe, en una zona conocida como Cyamudongo. Como es ya costumbre en Ruanda, un guía de la Rwanda Development Board nos escolta durante todo el trayecto, luego de alistarnos con nuestros zapatos de trekking, ropa cómoda y un bastón de madera.

El parque nacional Nyungwe se ubica al suroeste de Ruanda y es un lugar que sirve como fuente de importantes ríos africanos, entre ellos el Nilo y el Congo. Mágicamente, en este sitio se eleva un bosque tropical aclamado por su biodiversidad y amplia población de animales endémicos, tales como el chimpancé, y otras doce especies de primates entre los que destacan el Babuino y el Mona. Además, es un área de deleite para aquellos que gustan del avistamiento de aves, habiendo más de 300 especies que vuelan sobre y entre las copas de los árboles.

Iniciamos el trekking a través de un sendero semiplano y bien demarcado, donde encontramos diversas especies de hormigas, entre ellas las temibles hormigas de fuego, por lo que se recomienda andar con zapatos de caña alta. A medida que nos adentramos en el espeso bosque, el terreno se va poniendo empinado y el sendero desaparece. Estamos -después de 30 minutos- en el territorio del chimpancé. Moverse aquí es una tarea compleja debida a la espesa vegetación, al suelo barroso y a la inclinación del terreno que prácticamente alcanza los 45 grados, por lo cual el uso del bastón se hace imprescindible, al igual que afirmarse firme a plantas y troncos de árboles para no resbalar. Es en estas condiciones es que aparecen en escena las familias de chimpancés, la mayoría de ellos balanceándose de rama en rama o descansando en sus nidos en las copas de los árboles. Debido a la densidad de la vegetación, no es tarea sencilla observarlos y se requiere de mucha paciencia y agudeza visual.

Otra de las alternativas que ofrece Nyungwe es por el sendero de nombre Igishigishigi que comienza y culmina en la recepción de Uwinka, el cual nos lleva hacia un canopy, el único en África del Este. Se trata de una caminata de baja dificultad con rumbo a un puente que cuelga a más de 70 metros desde el suelo, en donde es posible observar en 360 grados gran parte de la biodiversidad del parque nacional. El angosto puente se divide en tres secciones de 25, 45 y 20 metros de largo, y es una gran instancia para perder el miedo a las alturas debido al disfrute que se obtiene del bosque tropical que nos rodea.

La región sur de Ruanda que rodea al parque nacional es un importante epicentro de la producción de té, el producto por excelencia de Ruanda. Durante una visita a Nyungwe, es fuertemente recomendado pasear por las plantaciones de esta bebida tan popular a nivel mundial, en lo que son campos enormes de plantas siempre verdes.

Akagera, el safari por excelencia de Ruanda

Considerado por muchos como el parque nacional que compite mano a mano con el Serengueti y el Masai Mara, Akagera es el área protegida más amplia de Ruanda. En ella, los visitantes pueden disfrutar de un “game drive” de alrededor de seis horas, donde observamos leones, leopardos, hienas, jirafas, hipopótamos, búfalos, impalas y cebras, entre otros animales salvajes.

Quienes llegan hasta aquí lo hacen en vehículos 4x4 antes del amanecer, con el objetivo de ver a los cazadores nocturnos en acción, así como a los animales que se mantienen activos a partir de la salida del sol.

Ubicado en la parte noreste de Ruanda, fue llamado así debido a la afluencia del río Akagera que alimenta algunos lagos, entre los cuales destaca el Ihema, un cuerpo de agua que cubre un área de 90 kilómetros cuadrados y que, salvo peces, cuenta con una rica biodiversidad. Lo encontramos en una región de humedales que provee una fuente de agua dulce para los mamíferos, pero también para un santuario de aves.

El paisaje de Akagera es característico de la sabana y se compone además de pantanos y tierras altas, lo que lo hace ser uno de los principales destinos en este país para quienes buscan ver animales en su estado salvaje. A modo de ejemplo, este parque nacional es hogar de alrededor de 480 especies de aves, incluyendo una que está en peligro de extinción, el Picozapato.

Lamentablemente, algunos animales habían desaparecido por completo de Akagera. Es el caso del león, el llamado rey de la selva. Por suerte, las autoridades han trabajado duro desde 2015 para que esta especie vuelva a poblar las planicies de sabana en Ruanda, y se espera que se reintroduzca también al rinoceronte, lo que devolvería pronto el estatus de “Big 5” de Akagera. Un hecho que esperan con ansias todos los amantes de los safaris. 


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