04 de Julio de 2008
Un viaje de sabores
Cada rincón del mundo es único no sólo por sus paisajes, sus costumbres y su gente, sino también por su gastronomía.

Distintos ingredientes y especias, diferentes climas y geografías, historias y pasados heterogéneos, así como influencias de corrientes migratorias diversas dan como resultado una gran variedad de tradiciones culinarias que invitan a los viajeros a conocer sabores nuevos.


Hoy, te invitamos a dar un paseo por el mundo de la mano de algunos platillos imperdibles de la gastronomía mundial.


México: picantito, picante, picantón


Los tacos son, quizás, una de las comidas típicas mexicanas que más trascendió sus fronteras. Consiste en una tortilla de maíz que se dobla en dos para contener un relleno que tradicionalmente es algún tipo de guiso de carne o verduras. Se come directamente con las manos y suele ir acompañado por salsas picantes, que se ofrecen aparte o sobre los mismos tacos.


Los burritos son un pariente muy cercano de los tacos. Al igual que ellos, se preparan a partir de una tortilla, pero en este caso de harina de trigo y de mayor tamaño. En ella se envuelven diversos tipos de relleno, como frijoles, carne, queso, especias o la combinación de estos junto a revueltos de verduras (pimientos, y cebolla, entre otros).


¿Cómo reconocerlos? La tortilla de los tacos es de color amarillo, delgada y quebradiza. La de los burritos, en cambio, es de color más blanco y su consistencia es más blanda. Además, se dobla formando un paquete de forma rectangular, con uno de los extremos cerrados para que el relleno no se caiga.


Los tamales (del náhuatl “tamalli”, que significa “envuelto”) y las quesadillas son también muy populares. Los primeros se realizan con una masa de maíz envuelta en hojas de la mazorca (a veces también se utilizan hojas de plátano) que se cuece en agua hirviendo. Al relleno se le suele agregar carne de cerdo o pollo, queso o vegetales. Por supuesto, pueden ir acompañados de salsa verde o roja. Las quesadillas, por su parte, son una variedad de tacos rellenos con queso para fundir. Se sirven bien calientes, con el queso derretido y la masa crujiente. En la Ciudad de México se las suele acompañar con lechuga fresca picada, crema y quesos frescos y salsa mexicana (a base de tomate, cilantro, ajo, cebolla y sal).


Otras delicias típicas son las enchiladas, el mole y el guacamole.


Perú: el ceviche


Declarado “Patrimonio Cultural de la Nación”, el ceviche (también se escribe cebiche y seviche, siendo esta última grafía la correcta para los estudiosos de la historia peruana) es un platillo preparado a partir de pescado fresco que esconde una tradición ancestral y preincaica.


En el antiguo Perú, en la época de la cultura mochica, hace dos milenios se cocinaba con el jugo fermentado de tumbo, una fruta local. Durante el Imperio Inca, se maceraba con chicha. Posteriormente, con la presencia hispánica se añadieron dos ingredientes de la costumbre culinaria mediterránea: el limón y la cebolla.


Los ingredientes básicos del plato son pescado blanco cortado en trozos, jugo de limón, cebolla roja en juliana, ají picado y sal. En algunas regiones lo sirven espolvoreado con perejil.


El tiradito es una variante del ceviche. La diferencia está en el corte de la carne, que se hace en finas láminas, a modo de carpaccio o sashimi. Además, la preparación es un poco más simple, se omite la cebolla y se le agrega crema de ají amarillo o rocoto.


Chile: curanto


El curanto es una típica comida chilena que nació en la isla de Chiloé y que hoy se ha difundido por todo el país. Su característico sabor ahumado lo hace inolvidable para aquellos que lo prueban.


Se prepara al aire libre, en un pozo cavado en la tierra, de aproximadamente un metro y medio de profundidad. El fondo se cubre con piedras y sobre ellas se enciende una fogata. Cuando las piedras están al rojo vivo, se retiran las brasas y se comienza a colocar los ingredientes: mariscos, papas y otros vegetales como habas y arvejas. A veces también se incluyen otros tipos de pescado, carne y embutidos. Cada capa de ingredientes se cubre con las grandes hojas de una planta llamada pangue o nalca (o, en su defecto, con hojas de parra o de repollo). Todo esto se cubre con lienzos mojados y, por encima, tierra. El resultado es una gran olla a presión, en la que los alimentos se cocinan al vapor durante varias horas.


La preparación del curanto en hoyo toma bastante tiempo, lo que puede constituir un evento social en si mismo, sobre todo si se tiene en cuenta que el trabajo que demanda hacerlo requiere de la participación de alrededor cinco o más personas.


Marruecos: cuscús y tayine


A base de sémola de trigo, el cuscús es uno de los platos más tradicionales de Marruecos. Se cocina al vapor en dos o tres fases en ollas especiales denominadas cuscuseras que, como las vaporeras, tiene un colador por encima de la cazuela. En la parte de abajo se prepara un estofado de carne con verduras, de la que el cuscús es guarnición. Al final, tras varias horas de vaporizarlo, removiendo y rectificando lo necesario, se consigue una pasta suelta, vaporosa y desbordante de aroma.


Otro imperdible de la cocina marroquí es el tajín o tayine. Con ese nombre se conoce tanto al recipiente de barro cocido y barnizado –que se caracteriza por la forma cónica de su tapa– como al contenido de los guisos que en él se preparan. Uno de los más tradicionales es el de cordero, que combina sabores dulces (aportados por los dátiles) y salados (carne y vegetales).


Grecia: moussaka


Si bien es un plato tradicional de los Balcanes y el Cercano Oriente, la versión griega de la moussaka es una de las más conocidas en todo el mundo: alterna capas de cordero machacado, berenjena en rebanadas y rodajas de tomate, todo cubierto con salsa blanca.

Inglaterra: un postre dulce como final


¿Creías que era francesa? Si bien se popularizó en Francia, en verdad nació en Inglaterra. Como su nombre lo indica, esta “crema quemada” es un postre cremoso cuya capa superior se convierte en un caramelo crujiente por efecto de un fuego directo. La crema suele estar aromatizada con vainilla, chocolate, licor o frutas.


El dato: la crème brûlée es un clásico del Trinity College, ubicado en Cambridge, donde se la sirve con las armas heráldicas del colegio impresas sobre la capa superior con un hierro candente.


Puedes encontrar más sabores típicos en: 
Manjares Latinoamericanos


 


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